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24 enero 2023

Cinco epidemias de viruela en Jauja en el siglo XIX

Resumen

La pandemia actual de COVID-19 ha causado que el estudio de las epidemias haya adquirido, nuevamente, importancia global. Históricamente, la viruela ha sido una de las enfermedades más mortíferas de la humanidad. El presente trabajo muestra cómo esta enfermedad afligía periódicamente a la ciudad andina de Jauja y lugares aledaños, sobre la base de registros de entierros o defunciones de los libros parroquiales de la segunda mitad del siglo XIX. 


Introducción

En la parroquia de Santa Fe de Atun Jauja, los registros de entierros disponibles en Internet (a diciembre del 2022) van desde el 12 de febrero del año de 1785 hasta el 3 de noviembre de 1969. El texto de la primera partida es el siguiente:

[Al margen:]
Da. Manuela
Mendiguren
Española viuda
de
Jauja

En dose de febrero de mil setecientos ochenta y sinco años di Sepultura Eclesiastica al Cuerpo difunto de da. Manuela Mendiguren, viuda de don Pedro Alcayde Monje de edad de sesenta años al parecer que murio haviendo recivido los santos sacramentos como Catholica y fiel Christiana. Testigos el Sacristán mayor Josef Tapia y Gregorio Sinche y lo firmé.

Dr. José Antonio de la […] 

Las otras partidas que aparecen en esa página son las siguientes: Joseph Manuel Flores, indio casado de Huamanga; Joseph Ramos, indio soltero de Páucar; María Francisca Bullón, española viuda de Jauja; y Eugenio Guerrero, indio casado de Jauja.


Primera partida del Libro 1 de defunciones, parroquia de Santa Fe de Jauja
(Fuente: FamilySearch.org: Peru, Catholic Church Records, 1603-1992. Junín, Jauja, Santa Fe: Defunciones 1785-1820)

Con algunas variaciones, la misma fórmula se repite en gran parte de las partidas de las siguientes décadas: fecha, nombre, estado civil, etnicidad, edad aproximada, testigos y firma. En el margen aparece el lugar, sin que quede claro si pertenece al lugar de origen o al lugar del entierro.

De interés para este artículo, es de resaltar que, hasta mediados del siglo XIX, son poco consistentes los registros de entierros de párvulos en los libros parroquiales de Jauja. Igualmente, por lo general no se mencionaba la causa de fallecimiento, excepto en casos de muertes violentas o inusuales, con rara mención de enfermedades. Desde principios del siglo XIX, se observa con frecuencia el fallecimiento de forasteros «convalecientes» provenientes de muchas partes del virreinato y posteriormente la república, lo que sugiere que Jauja ya tenía fama de lugar de sanación para enfermos.

No es posible saber qué enfermedades eran las más frecuentes causantes de fallecimientos, por lo menos hasta finales de la década de 1850, cuando empieza a aparecer «muerte natural» como la causa predominante de decesos. También por ese periodo, se hace más consistente el registro de fallecimientos de párvulos.


Viruela

La viruela ha sido una de las enfermedades más temidas a lo largo de la historia de la humanidad. El contagio era muy rápido y con una alta mortalidad, en promedio, 30 por ciento de la población infectada. Los sobrevivientes, a veces con visibles cicatrices permanentes («marcados de viruela»), quedaban inmunizados de por vida. La consecuencia de la alta virulencia y de la tasa de mortandad, era que la población sobreviviente resultaba inmunizada. Los niños, sin embargo, carecían de esa protección, y eran las víctimas de las olas de viruela que aparecían en casi todos los lugares una o dos veces por cada década. (Descripción de la viruela por la Clínica Mayo)

De origen eurasiático, la viruela fue la más mortífera de las enfermedades europeas que, a partir del año 1492, causaron el colapso demográfico en el continente americano, que a su vez significó la destrucción de las civilizaciones americanas, incluyendo al Tawantinsuyu incaico. (Véase: Martínez Castilla, D.  Al germen lo que es del germen: enfermedades europeas y destrucción de la civilización andina. Márgenes, 1993.  Disponible en Ciberayllu.)

La viruela fue también la primera enfermedad para la cual se desarrollaron vacunas, que empezaron a difundirse por Europa y el mundo a principios del siglo XIX. El término mismo «vacuna» tiene su origen en que las inoculaciones provenían de ganado vacuno infectado con la viruela bovina. La viruela fue finalmente erradicada en todo el mundo el año 1980, luego de una campaña mundial de vacunación entre los años de 1967 y 1970. 


La viruela en los libros parroquiales de Santa Fe de Atun Jauja

En Jauja, el primer registro de muerte por viruelas aparece en el libro 6 de defunciones, a fojas 136 vuelta, el 27 de agosto de 1859, de un «indio adulto» del pueblo de Yauli. (Debe entenderse con claridad que se trata del primer registro en los libros, y que no significa en modo alguno que no haya habido casos de viruela en periodos anteriores.) Casi todos los registros que rodean a esta fecha indican «muerte natural» como causa de fallecimiento. También se incluye, cada vez más, párvulos entre los fallecidos, normalmente sin indicar la causa del fallecimiento.

Entre agosto de 1859 y febrero de 1860, hay solamente trece casos de muerte por viruela en los libros parroquiales, provenientes de lugares dispersos, desde Ricrán al norte hasta el Tambo (hoy parte del distrito de Sausa).

Posteriormente, los casos de fallecimientos por viruela que se ha podido identificar en los libros del siglo XIX de la parroquia de Jauja, son los siguientes:

Cuadro 1: Defunciones por viruela, parroquia de Jauja, 1865-1899

Periodo Entierros
Diciembre 1865 a enero 1866 48
Enero a noviembre, 1872 440
Marzo 1873 a octubre 1874 6
Noviembre 1874 a junio 1876 747
Enero a octubre 1877 92
Mayo 78 1
Junio 1879 a septiembre 1880 839
1880 o 1881  46
1881 12
Enero a agosto 1882 23
Noviembre 1982 a agosto 1883 34
Octubre a diciembre 1883 23
Enero a diciembre 1884 99
Enero a diciembre 1885 147
1886 7
1887 0
1888 2
Febrero 1890 a abril 1891 727
Octubre 1894 a diciembre 1895 612
1896 18
1898 1
1899 1

En el cuadro 1 se observa con claridad la periodicidad de los brotes y la mortandad que causaban cuando se convertían en epidemias.

El periodo entre epidemias mayores fluctúa entre los tres y los cinco años. Cada epidemia duró entre ocho y veinte meses, como se observa en el cuadro 2. En la lista siguiente se incluye el periodo 1884-85 como el de otra probable epidemia; en esos años, los registros parecen haber sido afectados por las convulsiones sociales de la guerra civil que siguió a la invasión chilena. 

Cuadro 2: Magnitud y duración  de los brotes de viruela, parroquia de Jauja, 1865-1899

Brote epidémico Entierros
Duración
(meses)
Epidemia de 1872 440 11
Epidemia de 1874-76 747 20
Epidemia de 1879-80 839 15
Periodo 1884-1885 246  
Epidemia 1890-91 727 14
Epidemia 1894-1895 612 14

Esta mortandad era casi exclusivamente de niños menores de 5 años. Los fallecidos de mayor edad eran notoriamente raros porque, como se mencionó, la población adulta estaba compuesta de sobrevivientes de las olas anteriores, lo que les proporcionaba inmunidad de por vida. (Es posible, también, que ya hubiera por entonces algunos adultos vacunados, pero confirmar esta información requiere otras fuentes.)

Siguiendo la evolución temporal de las epidemias, en los párrafos que siguen se observará claramente que el número de casos por mes es inicialmente muy pequeño, para luego incrementarse rápidamente, y luego disminuir, también con rapidez, hasta hacerse prácticamente cero.


Epidemia de 1872: 440 registros

Luego de algunos casos de viruela a fines del año 1871 y los primeros días de enero de 1872, el 29 de enero de ese año, en la página 376 del libro 10 de defunciones de la parroquia de Santa Fe de Atun Jauja, se registra el entierro de un párvulo de cinco meses, de nombre Mateo Vásquez Jumpa, hijo de José y de Juana, del caserío de Páucar: «murió de virhuelas», se indica en la partida. En los días siguientes, en febrero, se registran quince casos más en otros diez lugares. En los meses siguientes, los fallecimientos por viruela son, sucesivamente, 26, 65, 88 (mayo), 85, 67, 44, 29, 17 y, en noviembre, solamente 3 casos. Los lugares con más casos son Jauja (66 fallecimientos), Acolla (63), Marco (35), Huertas (35) y Yauli (25). Los lugares con más fallecimientos suelen ser los centros poblados más grandes, que eran la ciudad de Jauja y los pueblos de Acolla y Marco. En esta epidemia, los más pequeños centros poblados de Huertas y Yauli fueron castigados muy duramente. En total, 440 jaujinos, casi todos menores de 5 años, de muchos lugares y de todas las condiciones socioeconómicas, fallecieron por viruela.

El mapa adjunto permite ver muchas de las localidades que aparecen en los registros parroquiales de Jauja y que se mencionan en este artículo. No aparecen algunos lugares más alejados: al norte, Paca Paccha y Ricrán; al noroeste, Yanamarca, El Tingo, Tingo Paccha y Cachi Cachi; Janjaillo al oeste; Quero al este; y más lejos, al noreste, el pueblo de Monobamba.


La parroquia de Jauja (en rojo) y comunidades aledañas.
(Fuente: Google Earth Pro]
[Haga click para ver imagen más grande]

Es difícil hoy imaginarse la angustia que la aparición de la viruela habría causado en padres de niños pequeños. En Jauja, por ejemplo, la familia Madrid Dávila perdió a dos niñas de 6 años, probablemente mellizas, en cuatro días en el mes de mayo; a fines de junio de 1872, la familia Landa Cabello perdió a una niña de un año, y nueve días después a un niño de 5 años; también en esos días, la familia Saravia Peña enterró a una bebé de 50 días y a un niño de 2 años.

(Es importante subrayar que estos números deben considerarse como solamente referenciales, pues en realidad se ignora cuántas personas podrían haber sido enterradas sin reportarlas a la parroquia, especialmente en zonas rurales. Adicionalmente, algunos pueblos tenían cementerios con personal —a veces llamados fabriqueros— que anotaban los entierros y luego pasaban la información a la parroquia principal, a veces con bastante demora, como es el caso de los datos de Ricrán y Monobamba, pueblos alejados que reportaban a la parroquia de Jauja.)


Epidemia de 1874-76: 747 registros

Luego de haberse anotado solamente seis muertes por viruela entre marzo de 1873 y octubre de 1874, hubo ocho fallecimientos en el caserío del Tambo entre el once de noviembre y el día de navidad de ese año: los niños fallecidos parecen haber sido parientes muy cercanos, pues casi todos tenían García como uno de sus apellidos. La enfermedad se difunde y cobra luego víctimas muy rápidamente: 14 en enero de 1875, 51 en febrero, 14 en marzo, llegando a 90 en septiembre, para disminuir gradualmente hasta tener sólo 15 casos en abril de 1876, y 10 casos más entre mayo y junio. En esta ola, que duró 20 meses, hubo un total de 747 fallecimientos atribuidos a la viruela. Como es de esperarse, Jauja (83 fallecimientos), Acolla (76) y Marco (68) son los lugares donde se registran más fallecimientos. Entre las otras localidades, esta epidemia castigó muy duramente a Chunán (50 muertes), Yauli (53), Masma (43), Huertas (43), Julcán (38), Paca (38), Pancán (37) y Concho (33).

En los primeros meses de 1877 se cuentan 92 muertes por viruela, aparentemente un brote menor que afectó principalmente a Acolla (30 fallecimientos), Yauyos (14), Jauja (10) y Ataura (10). Al año siguiente, 1878, se registra una sola muerte atribuida a la viruela.


Epidemia de 1879-80: 839 registros (más 46 probables)

El primer caso de este brote, del 18 de junio de 1879, se registra en Chunán; en julio hay tres casos más en Chunán y dos en el vecino pueblo de Pancán (a veces escrito como Pancá). En agosto, la enfermedad se extiende por pueblos vecinos: Molinos, Sacsá, Marco, Yauli, Concho, Acolla y Jauja, para un total de 23 muertes. La mortandad siguió aumentando mes a mes: 41 en septiembre, 66 en octubre, 100 en noviembre, llegando a 170 en diciembre de 1879 y 154 en enero de 1880, para luego disminuir gradualmente hasta llegar a 12 casos en agosto y solamente uno en septiembre de 1880.

Esta vez, además de Jauja (78 muertes), Acolla (75) y Marco (71), los centros poblados proporcionalmente más afectados fueron Molinos (65), Yauli (61), Ricrán (46), Huertas (44), Paca (42), Pancán (42), Chunán (40) y Yauyos (40). En total, hubo 839 registros de muertes por viruela en los 15 meses de este brote. 

Adicionalmente, hay 46 casos de muerte por viruela que aparecen fuera de lugar y que podrían ser parte de la misma epidemia: 25 casos en el libro 13 de Defunciones (entre las partidas 781 y 804), donde no es seguro si se trata de partidas de 1880 o de 1881, porque hay enmiendas y cierto desorden cronológico; 20 casos de Monobamba, que aparecen en los libros 13 y 14, y un caso suelto de Acolla. 


1881-1885: Los años de la invasión chilena, la campaña de la Breña y la guerra civil

Este periodo de gran convulsión social se refleja también en los libros parroquiales, que muestran algunas lagunas y cierto desorden en el registro de datos, muy notablemente en el libro 14 de defunciones. Normalmente, las partidas se inscribían en orden cronológico, pero este libro empieza con partidas de 1877 correspondientes a Ricrán y a Monobamba. A éstas le siguen partidas de 1882, pero agrupadas por centro poblado y no cronológicamente. Es muy probable que este libro se llenó tardíamente a partir de borradores guardados por algún tiempo. En general, la información de este periodo no ofrece la misma confianza de otros años, por lo que los datos deben considerarse solamente referenciales. 

En 1881, hay doce casos de viruela (sin incluir los 46 casos dudosos), y entre enero y agosto de 1882 otros 23 casos, y 94 entre noviembre de 1882 y agosto de 1883.


Probable epidemia de 1883-85

Entre octubre de 1883 y diciembre de 1885, se registran 269 muertes por viruela. En razón de la periodicidad ya evidente en las epidemias anteriores, es altamente probable que haya habido un brote importante en este convulsionado periodo. Tanto la irregularidad de los datos como las dificultades inherentes a un periodo de guerras podrían sesgar las conclusiones resultantes de información incompleta.

En los cuatro años siguientes (1886-1889) aparecen solamente nueve casos de muerte por viruela, que es un número sumamente bajo. Es de notar, por otro lado, que entre diciembre de 1888 y junio de 1889, hay un fuerte brote de sarampión, que se inicia en Jauja y luego se extiende por muchos otros lugares aledaños.


Epidemia de 1890-91: 727 registros

La viruela vuelve a hacerse presente en febrero de 1890, con un caso en Jauja y otro en Masma. En marzo hay tres casos, ocho en abril, y 17 en mayo, pero hasta ese momento solamente diez localidades se ven afectadas. En junio, los 38 casos registrados por la parroquia se dan en 17 centros poblados. De manera bastante similar a las epidemias anteriores, en los meses siguientes las muertes por viruela se extienden por muchos lugares y se incrementan mucho más rápidamente: 83 en julio, 163 en agosto, 162 en septiembre y 106 en octubre, para luego declinar a 68 en noviembre y 31 en diciembre de 1890, y 36 en enero de 1891. Febrero registra apenas 9 casos, ninguno en marzo, y uno solo en abril.

Esta fuerte epidemia de 1890-91 tiene algunas particularidades que viene al caso resaltar. Lo más notable es que las comunidades para las que se registran más fallecimientos no son Jauja, o Acolla o Marco, sino el más pequeño y más alejado pueblo de Concho, donde fallecieron 87 niños. De éstos, 77 murieron en sólo 4 meses, periodo en el cual las familias de este pueblo deben haber sufrido mucho. El pueblo de Marco, muy cercano a Concho, también fue afectado fuertemente por esta epidemia, con 73 muertes, 65 de las cuales se dieron en solamente 3 meses, al mismo tiempo que las de Concho. Los apellidos de los fallecidos son fácilmente reconocibles hoy en día, por tratarse de antiguas familias: Capcha, Mallma, Rosales, Tabraj, en Concho; Camarena y Manyari, en Molinos; Pahuacho, en Chuclú (antes escrito como Chucllú); Carhuancho, Achic-huamán y Urcuhuaranga, en Huertas. Hay también apellidos que se encuentran más ampliamente distribuidos en varios centros poblados: Galarza, Castro, Esteban, Huatuco, Misari, Aquino y otros. La viruela no hacía distingos. (Domingo Martínez, bisabuelo de quien esto escribe, vio morir a una hija suya de 6 meses en 1890.)

Otras localidades fuertemente afectadas en esta epidemia fueron Jauja (58 muertes), Ricrán (41), Monobamba (40), Acolla (38), Masma (37), Julcán (33) y Molinos (33). La enfermedad también afectó a muchas otras comunidades dependientes de la parroquia de Jauja.

(Una observación sobre los libros de defunciones de este periodo: el libro 18 incluye partidas desde octubre de 1890 hasta noviembre de 1891, si bien en la última página hay dos partidas atrasadas de junio y julio de 1891. El libro 19 continúa con noviembre de 1891 por las nueve primeras páginas, pero las páginas 10-67 contienen partidas desde julio de 1890 hasta febrero de 1891, cuyos borradores se habían extraviado, como lo indica una nota en la página 10.)


Epidemia de 1894-95: 612 registros, en una parroquia de menor tamaño

Entre mayo de 1891 y septiembre de 1894, la viruela prácticamente desaparece como causa de muerte en los libros de defunciones de la parroquia de Jauja. En octubre de 1894 hay un solo caso de muerte por viruela, en la propia ciudad de Jauja. Luego, hay doce casos en diciembre, 19 en enero de 1895, y 28 en febrero. Los meses siguientes ven aumentar los decesos por viruela: 50 en marzo, 82 en abril, 82 en mayo, 68 en junio para volver a subir a 87 en julio y llegar a 98 en agosto, para luego descender en septiembre (35 casos), octubre (21), noviembre (21) y finalmente 8 en diciembre. De diciembre de 1894 a diciembre de 1895, la viruela ocasionó la muerte de 612 personas registradas por la parroquia.

Los pueblos más afectados por la epidemia de 1894-95 en la parroquia de Jauja fueron: Jauja (98 casos), Masma (60), Molinos (52), Huertas (50), Paca (50), y Ricrán (41).

Es muy importante notar que la parroquia de la Bendita Magdalena de Marco —como la denomina su primer párroco, el Dr. Don Gerardo Gamarra— empieza sus propios libros en diciembre de 1894, incluyendo en sus registros dos de los pueblos más grandes que hasta ese momento habían sido incluidos en la parroquia de Santa Fe de Atun Jauja: Marco y Acolla. Además de estos pueblos, los registros de Marco incluyen a Concho, el Tingo, Tingo Paccha, Cachi Cachi, Yanamarca e incluso el más alejado pueblo de Acaya. Más importante aún es la gran cantidad de muertes por viruela que se registran entre febrero de 1895 y febrero de 1896: en total, la parroquia de Marco muestra 187 defunciones por viruela en ese periodo. (Los libros parroquiales de Marco son de por sí interesantes, y podrían ser objeto de análisis posteriores.) Si se añaden, entonces, los casos de viruela de las parroquias de Marco y de Jauja hacen un total de 799 casos.


Coda

A modo de conclusión, algunas observaciones y aclaraciones respecto a este análisis de la viruela en Jauja en el siglo XIX:

  • El hecho de que la viruela aparezca primero en un lugar determinado no significa que se origine en ese lugar. La viruela era una enfermedad «viajera» y oportunista, que al encontrar personas no inmunizadas (casi exclusivamente niños), se extendía rápidamente hasta contagiar prácticamente a todos los individuos susceptibles, de los cuales 3 de cada 10 sucumbían.
  • La distancia entre dos centros poblados vecinos, adscritos a la parroquia de Jauja, es por lo general menor de 4 kilómetros, lo que hacía muy probable una expansión muy rápida de la epidemia. Los pueblos que aparecen en los libros parroquiales están en su mayoría en agrupamientos bastante claros: el valle de Yanamarca (Marco, Acolla, Concho, Chocón); la zona al este de la laguna de Paca (Huertas, Pancán, Chunán, Hualá, Yauli); y la ciudad de Jauja y comunidades aledañas (Yauyos, Huancas, el Tambo). Entre estas poblaciones y caseríos, los movimientos de gente eran muy frecuentes, sea por el intercambio comercial de productos agrícolas, o por el movimiento estacional de trabajadores.
  • Los brotes en lugares más alejados como Ricrán y especialmente Monobamba, que es más cercana a la Amazonía, podrían haberse originado por otras rutas.
  • Los brotes de viruela revisados en este trabajo, no parecen sujetarse a la estacionalidad climática, pues se originan en periodos variables: febrero de 1872, diciembre de 1874, agosto de 1879, abril de 1890 y enero de 1895. Igualmente, los meses más mortíferos son diversos: mayo en 1872, septiembre en 1875, diciembre en 1880, agosto en 1890 y en 1895. Esta falta de estacionalidad subraya el carácter oportunista de la viruela, y el hecho de que la virulencia era bastante independiente de las condiciones climáticas. (En la región central del Perú hay básicamente dos «estaciones»: la temporada de lluvias, entre octubre y marzo, y la temporada seca, el resto del año.) 
  • Los datos parroquiales permitirían medir el impacto relativo de la viruela en la mortalidad infantil, comparando los años de epidemia con los años sin viruela, pero tal análisis requiere de más tiempo y de más claridad metodológica (por ejemplo, es probable que la mortalidad infantil sea relativamente menor inmediatamente después de una epidemia de viruela).

Domingo Martínez Castilla
Enero, 2023


References

Mayo Clinic. "Viruela".  https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/smallpox/symptoms-causes/syc-20353027 (Acceso: 22 de enero, 2023)

Martínez Castilla, D. (1993). Al germen lo que es del germen: enfermedades europeas y destrucción de la civilización andina. Márgenes, 6(10), 233-252.  Disponible en Ciberayllu.)

"Perú, registros parroquiales y diocesanos, 1603-1992," database with images, FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:9392-CJ9D-MG?cc=1877097&wc=MPZ9-JWL%3A174499301%2C180540801%2C180540802%2C181564701 : 21 May 2014), Junín > Jauja > Santa Fe > Defunciones 1820-1875

"Perú, registros parroquiales y diocesanos, 1603-1992," database with images, FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:9392-CGZ3-H?cc=1877097&wc=MPZD-T38%3A174499301%2C180540801%2C180540802%2C181603801 : 21 May 2014), Junín > Jauja > Santa Fe > Defunciones 1875-1903 >






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